
¡Ya
llegaron!, ¡ya están aquí!, ¡por fin!, ¡da igual la cuesta de enero!
Gastar,
gastar, comprar y comprar; aunque no nos haga falta, porque señoras y señores ¡estamos
en rebajas!. Acude todo el mundo y los medios me bombardean con ello, por eso
debo ir y soportar infinitas colas, desorden, aglomeraciones, nervios, sudores,…da
igual ¡no hay dolor! Por no hablar de si nos llevamos a los peques, ¡acabas de
psiquiatra! Y para ellos es el peor castigo que les podamos dar.
Pues
tengo que decir que todavía no he ido, ni iré exclusivamente a ello. Primero
porque no me hace falta nada, segundo porque mi tiempo es oro y lo prefiero
emplear en cosas más útiles y divertidas y tercero porque hace dos días que
dejamos las Navidades, período precioso pero también consumista, de
aglomeraciones, de gastos, de colas, …en fin algo similar a las rebajas.
Yo
alucino cuando en la TV sale esa imagen del momento de abrir las puertas de los
establecimientos en el primer día de rebajas con esas personas aglomeradas y
besando el cristal, me parece una imagen irreal, dantesca y me recuerda al
momento del pistoletazo de salida en una maratón, sólo les falta las mallas y
los deportivos.
¿Cuántas
veces hemos llegado a casa con 10 bolsas en cada mano y tickets por todas partes
que nos da miedo sumar para ver el total gastado?
Yo
las rebajas las veo desde otro punto de vista, como una escusa para irme de “bureo”,
por ejemplo, y pasar una tarde o un día con amigas, con mi hermana, con mi madre…y
si encuentro algo pues mejor. Pero no digo: “me voy de rebajas”, porque sólo de
pensarlo me agobio. Y si voy no será el 7 de enero, mejor el 7 de febrero o de
marzo.
Además
me pasa algo curioso: ¡que me fijo en lo
de nueva temporada!, pues a estas alturas ya estamos cansados de la ropa de
invierno y en esta zona queda 1 mes y poco más de esta estación, entonces ¿para
qué más “ropones"?

A
continuación enumeraré una serie de engaños que se dan en época de rebajas:
1.
Los falsos descuentos:
por ley en el etiquetado se ha de informar del precio anterior y actual, pues
cuidadín que puede darse el caso en el que hayan subido el precio anterior
quedando el actual sin ninguna rebaja ¡incluso más caro!. Esto es un fraude
difícil de detección, porque las campañas de consumo suelen realizarse durante
las primeras semanas en que los establecimientos cuelgan el cartel de “rebajas”,
lo que impide detectar si los precios originales han sido “inflados”.
2.
El 50%: vemos
escaparates plagados de grandes carteles anunciando la mitad de precio y cuando
entramos la sorpresa que nos llevamos es que este descuento se aplica a cuatro
productos o prendas.
3.
El famoso 2x1: con
ello adquirimos un producto innecesario, o que vamos a guardar en el armario
sin acordarnos de él y ocupando sitio.
4.
Guardan determinadas
prendas: me ocurrió en un establecimiento
que vi unas prendas que me encantaron, era ropa deportiva, una colección de
chandals, sudaderas,…muy fashions y que no las ves en cualquier tienda de
deportes. Sus precios eran algo caros y como faltaban dos días para las rebajas
me esperé. Pues cuando volví, a los tres días no estaban, habían guardado toda
la colección. No me extrañó nada.
5.
Duración de la temporada
de descuentos: aquí también podemos ser
engañados. Numerosos establecimientos anuncian rebajas durante varios meses
cuando en realidad el número de productos rebajados es escaso y la mayoría son
de nueva temporada. Esto también se evitaría realizando una 2ª campaña de
inspección durante el 2º mes de rebajas, pero no se suele hacer.
Para acabar unos pequeños trucos que nos
ayudarán a afrontarlas “sanamente”:
1.
Valorar si realmente
necesitamos ciertos productos, evitando así comprar aquello que no necesitamos,
pues por poco que valga es dinero.
2.
Tener en cuenta cuál era el
precio original y valorar si el descuento aplicado merece la pena, aunque
repito ¡cuidado! Porque el principal fraude en época de rebajas consiste en “inflar”
el precio original.
3.
Ir exclusivamente en busca de
esa falda, chaqueta o cámara de fotos que vimos antes de las rebajas, teniendo
muy claro cuál era su precio y comprarlos si nos merece la pena el descuento
aplicado.
4.
Tener muy presente que el
servicio postventa y la aplicación de la garantía son iguales, aunque el
producto se adquiera en rebajas.
5.
Cuidado con financiar una
compra con la tarjeta de crédito, un mal cálculo hará que paguemos ese producto
rebajado a un precio mucho más caro que si lo compráramos en otra época del
año.
6.
Una buena idea para no gastar
mucho es disponer de un presupuesto exclusivo para rebajas.
http://chusticieros.comespecial-humor-gráfico-de-las-rebajas
Espero
que os sirva de ayuda y que hayáis pasado un ratico divertido. Cuidadico con lo
que compráis y felices rebajas.